Cuando de repente el viajar tiene un sentido. Ves ojos distintos a los tuyos, otra forma de mirar, otras palabras que no están en tu vocabulario. Comprendés que el mundo es diferente, que todos somos diferentes y que cada persona es un mundo.
Salís de tu vida, de tu caos, te alejás unos días y te permitís entrar en la vida de otras personas, que ni siquiera sabés quienes son.
Te abrís a su mundo, escuchas cada palabra, respiras y pensás "que hago acá", pensás "por qué no hice esto antes", y ahí te das cuenta lo valioso que es viajar. Porque gente distinta conoces todos los días, cada segundo, en la calle, en el bondi, en la facultad, y puedo seguir. Pero sólo es un cruce de miradas, o un saludo.
Cuando viajas la vergüenza no existe, el orgullo se va, y entra en juego la curiosidad las ganas de conocer al otro, y de escuchar todas sus experiencias. Es gratificante que la otra persona sonría y te cuente de su vida, que disfrute el tener un amigo nuevo, el tener a alguien que de verdad quiera saber como se siente.
Personas así, conoces únicamente viajando, viviendo, dejándote llevar. Ahí es cuando demostramos realmente quienes somos, lejos de todo aquello que forma nuestro circulo cotidiano, de todas esas personas que nos rodean.
Tengo tan lindos recuerdos de personas que conocí durante viajes, gente que conocí en algún local comercial, en hostels, en bares, cafeterías, restaurantes. Cuánta curiosidad da el viajero, tanta que el residente quiere saber todo sobre el en cuestión de segundos. ¿A dónde va? ¿de dónde viene? ¿con quién viaja? ¿hasta cuándo viaja? ¿va a volver? esas preguntas que te acosan por segundos pero te ponen feliz, porque te das cuenta que la otra persona quiere vivir lo mismo, esa persona quizás al otro día se levante y organice un viaje.
En fin, en el último viaje conocí a unas hermosísimas personas, tan humildes, buenas, de esas que te llenan con la mirada. Fueron poquitos días, pero el amor que se ganaron es imposible de expresar por un texto.
Nos alegraron aún cuando los días estaban grises, nos enseñaron valores, nos recibieron y nos despidieron con todo el cariño del mundo, con un abrazo de hermano que no se olvida. Hoy los extraño, estando a más de un mes de volver del viaje, me pregunto como estarán, seguramente con nuevos huéspedes, que lindo.
Acá dejo una foto, pal recuerdo, porque se que aquí quedan los mejores tesoros..
