le dijo en su tono más desafiante
o al menos lo pensó
al momento de cruzar la discusión que llevaría a esta pérdida de todo.
Sus ojos se entristecieron
y no hallaron lugar en esta calle sin salida
se hundieron en las palabras del perdón
del arrepentimiento
sin saber que las voces darían un giro
a las horas del camino
y al recorrido que se pensaba infinito
y que existe solo en el hoy.