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lunes, 17 de abril de 2017

Boston, MA


Diría "esta callecita" pero no fué la calle la que me enamoró.
Boston tiene esa magia particular, que no vi jamás en otro lugar. Me atrapó con su hermosura.
Una ciudad inmensa camuflada en casas con trazos perfectos, dibujados con paciencia, con amor, con exactitud.
Cada edificio tiene su historia, la historia se cuenta sola, la podés inventar, la podés imaginar.
Viajas siglos atrás a cada paso que das por las inmensas avenidas, y las pequeñas callecitas, como la que se observa en la foto.
Boston se convirtió en la ciudad de los sueños. Las personas descansan, nunca en silencio. Pero ni los ruidos más molestos dignos de una ciudad atareada, que sufre del tráfico, del reloj y de los malos hábitos, son capaces de romper con la armonía del lugar.



Te elijo siempre. Como mi paseo, mi calma, mi cable a tierra,
Te pienso y pienso en volverte a ver, y espero sigas igual de linda. Parecés de esas ciudades que permanecen intactas a través del tiempo, hablando como si eso fuera algo común en este mundo.


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