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lunes, 26 de diciembre de 2016

Vermont II

Los colores nunca se repiten, sólo el blanco, que en esta época del año parece robarse todas las horas.
Autos que desaparecen bajo alguna nevada, caminos que ya no son tan fáciles de transitar, otros que quizás si.
Por allá un pequeño gran bosque, huellas de algún animal salvaje que busca comida. Ruidos ajenos, que asustan a cualquier intruso, y a un residente quizás.
Lluvias intensas un día, fuertes nevadas por la noche y quizás algún que otro día de sol para deshacer toda la magia.
Sin dar rastros de gestion, uno es consciente de que hay algo, alguien detrás de toda esta maravilla. Porque la basura se saca, y alguien la levanta, porque a pesar de no haber seguridad en las calles, las casas no tienen llave, porque aunque así me atreviera a perjudicar a alguien sabría que es a mi a quien estaría fallando, porque los lugares así de perfectos no están hechos para el humano.

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