Sonrisas inesperadas, curiosidad en rostros de gente que recién esta naciendo en este espacio.
Pasillos sin fin, como laberintos dentro de un gran hotel que conecta restaurantes y tiendas de ropa. Atardereceres de película, con árboles, montañas, y cálidos colores degradados como una pintura en el cielo.
Un inmenso reloj rojo, que marca el punto de partida y al mismo tiempo el de encuentro para muchos desorientados.
Las vacaciones llegan de forma repentina, de un momento a otro colapsa todo. Miles de pequeños y grandes esquiadores, repletos de equipamiento y adrenalina, más sonrientes que nunca.
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martes, 27 de diciembre de 2016
Vermont IV
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