Como aquellos sitios que existen sólo en sueños, se muestran imágenes que sumergen al sujeto en un paisaje ideal, rodeado de formas indefinidas en un plano inventado. Todo es efímero, todo es cambiante, hoy está, mañana ya no.
Conos de hielo colgados de las ventanas, esperando la luz solar para dejarse caer, entradas que no se ven, un arroyo que vi ayer y hoy sólo es nieve.
Un ambiente pacíficamente poblado, ciudadanos que existen sólo unas pocas horas en las que, yo creo, el sol no da lugar.
Pequeño pueblo poseedor de rasgos distintivos que lo identifican y separan de la atareada ciudad de las luces. Tan cerca pero a la vez tan distinto.
Cada forma, cada detalle, forma parte de un cuadro rigurosamente pintado, con la firmeza de un experto y la variabilidad de la vida misma.
Cada sujeto es constructor de la identidad de este espacio. Se vive para construir un ambiente de todos, en el que ajenos se sienten parte , y los lugareños se adaptan.
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lunes, 26 de diciembre de 2016
Vermont I
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