Y la lluvia se hace oír aún así
junto al suspiro que dejan las horas de llanto
junto a los cansados
hinchados
y adoloridos ojos que,
agotados de forzarse
ya no resisten y me vencen,
obligándome,
atandome al eterno descanso
obligándome,
atandome al eterno descanso
que debió haber sucedido antes.
Y con la escasa luz de la noche
innecesaria y artificial desde mi lugar
es que uno comienza a pensar
envolviéndose en aquellas palabras
que resuenan en la memoria
que necesitan dar un cierre
que necesitan dar un cierre
al eterno mes
al día
y a las vacías horas.
Y desde mi rincón
escucho a la hermosa lluvia,
a las gotas cayéndose
enérgicamente
golpeando los suelos
es una música natural
que me acompaña en la escritura
en sintonía
y me voy durmiendo
y me voy despertando.
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