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domingo, 16 de julio de 2017

Adentro llueve también

Llueve.
Y la lluvia se hace oír aún así 
junto al suspiro que dejan las horas de llanto
junto a los cansados
hinchados
y adoloridos ojos que,
agotados de forzarse
ya no resisten y me vencen,
obligándome,
atandome al eterno descanso
que debió haber sucedido antes.

Y con la escasa luz de la noche
innecesaria y artificial desde mi lugar
es que uno comienza a pensar
envolviéndose en aquellas palabras
que resuenan en la memoria
que necesitan dar un cierre
al eterno mes 
al día 
y a las vacías horas.

Y desde mi rincón 
escucho a la hermosa lluvia,
a las gotas cayéndose 
enérgicamente
golpeando los suelos
es una música natural
que me acompaña en la escritura
en sintonía 
y me voy durmiendo
y me voy despertando.



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