Sin saber por qué
dejándose llevar por ese instinto asesino
se deshizo de todo lo bueno en su vida
dejándose llevar por ese instinto asesino
se deshizo de todo lo bueno en su vida
huyó como quien no sabe afrontarse a uno mismo
adueñándose de inútiles decisiones,
y aferrándose a frágiles ideas de algo inexistente.
Con la simpleza de su equivocación
construyó una pared inmensa
fue desatando tragedias
que en silencio y en soledad surgieron del pensamiento,
sollozando
al ritmo que con cemento se cubren las verdades
únicas e inalterables al reflejo del hombre.
únicas e inalterables al reflejo del hombre.
Sus manos firmes e incansables
fueron acumulando errores
y sin encontrar un fondo a este deseo
no supo renunciar ni tampoco quedarse
no supo renunciar ni tampoco quedarse
y cuando el tiempo pasó
y los días fueron iguales
ya no pudo aguantar el encierro
y se ahogo en solitario
y los días fueron iguales
ya no pudo aguantar el encierro
y se ahogo en solitario
apoyado en todos sus muros
en las mentiras que supo conservar
y en lo que erróneamente selló para siempre en sus memoria.
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